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Posts Tagged ‘ideología’


En ese interés irrefrenable de Irene por el análisis político, días después del post anterior, como suele ser habitual en su naturaleza, volvió a la carga y me enseño el libro de José Luis Sampedro titulado: El mercado y la globalización (Ediciones Destino, 2013).

Se trata de un libro poco extenso, de algo más de 100 páginas, con un estilo directo, coloquial y fácil de leer para los neófitos en la materia.

Pues bien, me explica Irene que el eje cartesiano que dibujamos en el post anterior para comprender los espacios políticos resulta diferente al que plantea José Luis Sampedro en esta obra. En realidad, en la interpretación de Irene, Sampedro simplifica nuestra propuesta de análisis e introduce un nueva dimensión, haciendo más interesantes y reveladores los espacios políticos resultantes.

Entremos en el detalle.

Me detalla Irene que para José Luis Sampedro existen dos dimensiones que pergeñan los espacios políticos posibles en el universo conceptual que esboza en la obra:

  1. Eje: Liberalismo Económico versus Intervencionismo Económico
    1. En el Polo Liberalismo Económico, José Luis Sampedro referencia como paradigma conceptual al Foro Económico de Nueva York celebrado en 2012 que defiende la no regularización de los mercados y la no intervención del gobierno, la globalización como única vía para acabar con la pobreza y el inevitable progreso técnico que empuja el proceso de globalización. En este sentido, un apunte: el pasado jueves, día 22 de septiembre de 2016, tuve la oportunidad de escuchar a Francisco Pérez, Fundador y Director de Desarrollo de Negocio de la empresa española de gafas Hawkers. En su presentación, en ningún momento hizo mención a la palabra globalización. Para referirse al término gloabalización, utilizó la palabra <<democratización>>, catalogando a ésta como el verdadero motor de crecimiento económico. Explicaba Francisco Pérez que iniciaron su negocio con una inversión de 300 euros y en dos año y medio alcanzaron una facturación de 10 millones de euros. ¿Cómo es posible? explicó que con muchas horas de mucha pasión por lo que estaban haciendo y aprovechando la democratización implícita que subyace en las redes sociales.
    2. En el Polo Intervencionismo Económico, José Luis Sampedro ubica al Foro Social de Porto Alegre, también celebrado en 2012, el cual defiende que cuanto más se acelera la globalización más riquezas acumulan los ricos y más miseria atesoran los pobres, por lo que proponen la intervención y regularización de los mercados y del progreso técnico, como medio para garantizar la distribución justa de la riqueza: intervención y regularización de los mercados bajo criterios de interés público y social.
  2. Eje: Mercado Perfecto (información simétrica) versus Mercado Imperfecto (información asimétrica).
    1. El Polo Mercado Perfecto (información simétrica) se caracteriza porque todos los agentes (personas) que intervienen en ese mercado tienen el mismo nivel de información sobre todas las variables económicas y por lo tanto disponen de libertad de elección (Adam Smith, siglo XVIII).
    2. El Polo Mercado Imperfecto (información asimétrica) las personas que operan en el mercado no tienen el mismo nivel de información, por lo que no existe libertad de elección. Explica Sampedro en la obra que en el adn profundo de las empresas está la búsqueda incansable de las imperfecciones de mercado para acaparar la mayor parte posible de la oferta, de modo que puedan imponer sus condiciones sobre el precio. El caso más extremo es el monopolio. Para Sampedro, la existencia de monopolio justifica la intervención del estado para corregir la actuación del monopolio en defensa del interés público y social.

De este modo, de la combinación del eje de abscisa y ordenadas, surgen cuatro cuadrantes o espacios políticos que, a nuestro entender, ponen en jaque la vetusta clasificación de derechas e izquierdas (con la posición central como instrumento de búsqueda negociada del equilibrio entre unos y otros).

Una vez definidos los cuatro espacios políticos, creemos firmemente que el siguiente análisis o estadio es identificar en qué contextos socio económicos conviene más uno u otro espacio político. De este modo, nos adentramos en un proceso de gestión política donde todos los enfoques son necesarios, siendo necesario discernir y poner el acento político en identificar para cada contexto socio económico cuál es el espacio político más adecuado.

Bajo esta perspectiva situacional de análisis político, donde todas las actuaciones son válidas en la medida que respondan satisfactoriamente a los requerimientos situacionales de cada contexto socio económico, entonces ya no resulta necesaria la ideología, que como habíamos explicado anteriormente, es el verdadero opio del pueblo.

Por hoy es suficiente. Quedamos emplazados al próximo fin de semana para continuar con la reflexión de qué enfoque político (de los cuatro descritos) conviene para cada contexto socio económico.

Hasta entonces que tengan una buena semana.

 

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Desde hace un tiempo, mi hija mayor, Irene, me ha manifestado su interés por el ámbito político. Y cuando me he puesto a conversar sobre política con mi primogénita, ambos caíamos, una y otra vez, como hojas en otoño, de manera irremediable, al corazón mismo del ámbito ideológico.

¿Qué y por qué nos ocurría tal suceso dialéctico?

La primero que hicimos fue diferenciar ambos conceptos:

  1. Política:  acción de organizar y gobernar (gestionar)  las sociedades humanas: estados, sociedades, país, …
  2. Ideología: doctrina creada a finales del siglo XVIII cuyo objeto de estudio se circunscribe al mundo de las ideas. La ideología es, por tanto, el conjunto de ideas fundamentales (creencias, pensamientos, esquemas mentales, paradigmas, …), que caracterizan el pensamiento de una persona, sociedad, época, colectividad, movimientos culturales, religiosos o políticos.

¡Ya lo teníamos más claro!

En realidad, cuando hablábamos con pretensión política, en realidad, hablábamos de nuestras opiniones y creencias fundamentales sobre los movimientos políticos, segmentados en: extrema izquierda, izquierda, centro, derecha, extrema derecha.

Y la siguiente pregunta que nos formulamos fue: ¿qué hay dentro de cada segmento político? Tras varias búsqueda e investigaciones, finalmente, llegamos a la conclusión  de que, en realidad, no teníamos claro cuáles son el elenco de preceptos categoriales que definen cada segmento. Dependiendo de cada fuente, la ideas cambiaban del mismo modo en que los antiguos evangelistas interpretaban la vida de Jesús. Tan sólo fuimos capaces de encontrar un par de denominadores comunes que, con más o menos atino, sí que diferenciaba cada segmento político:

  1. Primer Denominador Común. Eje: orientación a la distribución de riqueza para generar igualdad en el estado de bienestar versus orientación a la generación de riqueza para hacer crecer a las sociedades  y mejorar el estado de bienestar.
  2. Segundo Denominador Común: Eje: orientación la Intervención en los Mercados versus Orientación al Libre Mercado (liberalismo).

Absortos en la estructuración que estábamos haciendo, en una hoja en blanco, dibujamos un eje cartesiano. En el eje abscisas, a la derecha escribimos orientación a la generación de riqueza, y a la izquierda orientación a la distribución de riqueza. En el eje de ordenadas, arriba anotamos orientación a la intervención, y abajo Liberalismo.

¿Con qué nos encontramos? En líneas generales, los movimientos políticos del centro hacia la izquierda son categorías ideológicas que se ubican en el cuadrante: orientación a la distribución de riqueza y orientación a la intervención. Y, los movimientos políticos del centro hacia la derecha son esferas ideológicas que se enmarcan en el cuadrante: orientación a la generación de riqueza y orientación al liberalismo.

Nos llamó la atención que no fuimos capaces de encontrar movimientos políticos que bebiesen de la orientación a la generación de riqueza y orientación a la intervención, ni de la orientación a la distribución de riqueza y orientación al liberalismo.

A partir de este hallazgo nos adentramos en el mundo de las interpretaciones e inferencias, en la especulación política.

La primera conjetura que nos planteamos es que K. Marx cuando afirmaba que el opio del pueblo era la religión, lo que nos estaba señalando era la epidermis de un hecho cierto más profundo: todo movimiento doctrinal, construido sobre creencias y opiniones no susceptibles de crítica, se constituyen en opio para el pueblo, haciéndonos vulnerables a los manipuladores. Quizá lo que nos quería enseñar K. Marx era que el opio del pueblo es todo dogma incuestionable que nos convierte en seres inertes (en zombis que diría Isabel, mi hija pequeña, o  en “la masa” que escribiría Ortega y Gasset) ante los “salva patrias” que nos arrastran a conflictos, en ocasiones religiosos (las vetustas cruzadas de la Edad Media), en ocasiones étnicos (Tercer Reich y  la Segunda Guerra Mundial).

En suma, tras varias reflexiones compartidas, ambos llegamos a la misma conclusión: sometamos la ideología política actual al examen de la razón, la investigación empírica y la libertad de pensamiento, de modo que podamos construir una sociedad mejor: más rica e igual.

 

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