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Posts Tagged ‘Conflicto’


¡Buenos días!

En esta ocasión quiero compartir con vosotros un texto que encontré por casualidad en la red y que llamó mi atención. Su autor, Javier Flores de la Rocha, lo publicó en una columna,  denominada Personalidad y Modales, del diario digital El Siglo de Durango, el jueves 16 de junio de 2.005 con el título: Cosas de la vida.

Dice así:

<<Un profesor, delante de su clase de filosofía, toma un frasco grande y vacío de mayonesa, y procede a llenarlo con pelotas de golf. Les pregunta a sus estudiantes si el frasco está lleno. Ellos están de acuerdo en contestar que sí. El profesor toma una caja llena de canicas y la vacía dentro del frasco de mayonesa. Entonces, las canicas llenaron los espacios entre las pelotas de golf.

Se repite la pregunta y la respuesta es sí. Luego, el profesor toma una caja con arena y la vacía dentro del frasco. Ésta, la arena, tras agitar el profesor el frasco de mayonesa, llena todos los espacios vacíos.

El profesor pregunta nuevamente si el frasco está lleno. El sí es unánime en esta ocasión. Finalmente el profesor agrega dos tazas de café al contenido del frasco, el cual es absorbido por la arena enseguida.

Entonces, el profesor explica:quiero que se den cuenta que este frasco representa la vida, las pelotas de golf son todas las cosas importantes, como su familia, su pareja, su salud, sus amigos, y sus pasiones favoritas; las canicas son las otras cosas que importan, como su trabajo, su casa, su automóvil y sus viajes. La arena es todo lo demás, las pequeñeces o cosas poco importantes. Si ustedes ponen en primer lugar la arena en el frasco no habrá espacio para las canicas o las pelotas de golf. Lo mismo pasa con la vida, si ustedes gastan su tiempo y energía en pequeñeces, no habrá espacio para las cosas que realmente son importantes para ustedes. Pongan atención a las cosas que realmente son críticas para su felicidad. Disfruten de la compañía de su familia, tomen tiempo para hacerse un chequeo médico, saquen a su esposa o pareja a cenar. Siempre habrá tiempo para limpiar y ordenar la casa y reparar la llave del agua. Ocúpense de las pelotas de golf primero, establezcan sus prioridades. El resto es tan solo arena”.

Uno de los estudiantes alzó la mano y preguntó qué representaba el café. El profesor sonrió. “ Qué bueno que lo preguntas” contestó el profesor, “solo es para demostrarles que no importa cuán ocupada tu vida puede parecer; siempre hay lugar para un par de tazas de café con un amigo” >>.

Tras su lectura, me abalance sobre una montaña de documentos, rastreando notas y notas hasta encontrar lo que buscaba: el Tercer Hábito de S. Covey, donde señala que primero lo primero. Según Covey, dos son los factores que determinan el uso del tiempo: Urgencia e Importancia. Bajo su modelo, la eficacia en la gestión del tiempo proviene de hacer lo importante, en lugar de apagar fuegos. Explica el autor que la urgencia es una fuerza poderosa. Para algunos, la descarga de adrenalina asociada con el manejo de las crisis o conflictos se hace adictiva, convirtiéndonos, con el paso del tiempo, en bomberos pirómanos, absortos por la felicidad que supone apagar incendios que uno mismo ha provocado. Lo urgente ocasiona presión y estrés, pero puede resultar aliento vital para muchos de nosotros, sin el cual nuestra vida laboral no tiene sentido. El problema estriba en que cuando lo urgente domina nuestras vidas, lo importante puede ser olvidado, y con ello la efectividad.

Luis Manuel La Haba Panadero

www.itandpeople.com

609 22 93 68

 

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Hola,

En esta ocasión deseo compartir con vosotros una vieja historia Sufí relacionada con la negociación, la gestión del conflicto y la generosidad.

No sé vosotros, pero, desde hace un tiempo, vengo observando un grado de irascibilidad social sin precedentes. En el semáforo, en la cola del cine, en la tienda de ropa, en cualquier sitio público me encuentro con multitud de personas enfadadas, en actitud beligerante, con el ceño fruncido, como si estuviesen buscando guerra.

Quizá este comportamiento agresivo no nos deba extrañar en un entorno competitivo como el actual, marcado por decrecimientos de mercado, hasta el punto de poner en grave riesgo nuestra zona de confort. En el contexto descrito, es difícil no sentirse constantemente amenazado y responder en consecuencia, a veces por si acaso” …

La cuestión es: ¿esta dinámica, a la que estamos sometidos, se ha de gestionar bajo un modelo de negociación posicional, o, en cambio, desde una perspectiva de añadir valor para ambas partes?

Aunque la respuesta a esta pregunta está íntimamente relacionada con las actitudes y valores profundos que poseemos cada uno de nosotros, analicemos la siguiente historia Sufí:

La herencia del Jeque

Cuentan que en tiempos remotos, cuando la riqueza de un hombre se valoraba según el número de camellos que poseía, los tres hijos de un jeque, una vez muerto éste, se enzarzaron en disputas familiares durante el reparto de los camellos.

El padre había dejado escrito que su riqueza, 17 camellos,  se repartiera de la siguiente forma:

½ para el mayor de los hijos.

1/3 para el segundo.

1/9 para el tercero.

Incapaces de repartirse la herencia, a no ser que trocearan algún camello, a punto de romper la unidad familiar, en un alarde de sentido común, decidieron acudir al sabio del pueblo en busca de una solución a su conflicto irresoluble, se mirase por donde se mirase.

El sabio, después de meditar, les hizo la siguiente propuesta: os dejo mi camello, que está ya muy viejo, y una vez repartida la herencia me lo devolvéis.

Los hermanos hicieron números y llegaron a la siguiente conclusión:

17 + 1 = 18

½ = 9

1/3 = 6

1/9 = 2

Total = 17

Cuentan que los tres hermanos, satisfechos, le regalaron un camello cada uno.

A la luz de la historia conviene que preguntarnos qué valor hay que añadir a los conflictos de intereses, en los que estamos inmersos, para resolver las diferencias.

¿Estamos realmente dispuestos a añadir un camello en nuestras negociaciones?

¿Qué opináis?

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